La construcción de los grandes templos

Iglesia de Santa Maria del Mar

En el siglo XIV, la ciudad de Barcelona se había convertido en una de las principales potencias del Mediterráneo gracias a la expansión marítima de la Corona de Aragón. Mientras el barrio vecino era el centro eclesiástico y político, el barrio de la Ribera —llamado así por su proximidad al mar— se concentraba buena parte de la población vinculada a la actividad portuaria: desde artesanos, marineros y pescadores, hasta prósperos mercaderes que se habían enriquecido gracias al comercio marítimo. En poco tiempo, la antigua iglesia parroquial del barrio, una modesta construcción románica llamada Santa María de las Arenas, había quedado pequeña, y con el visto bueno de las autoridades eclesiásticas se decidió sustituirla por una mayor que representara el esplendor comercial del momento. Así nació Santa Maria del Mar. 

“ Las paredes de la catedral no son sólo piedras y mortero, 
son los cimientos que sostienen el corazón de la comunidad
Guillermo de Saint-Thierry

Santa Maria del Mar empezó a construirse en el año 1325, y fue finalizada en sólo 54 años. La rapidez en su construcción pone de manifiesto el esfuerzo colectivo y la determinación que la hicieron posible. El rey Pere III el Cerimoniós y otros prohombres del barrio impulsaron sus obras aportando grandes donaciones, mientras que gremios y obreros como calderos, carpinteros o vidrieros contribuyeron con su mano de obra a erigir uno de los símbolos de la ciudad. En la construcción participó activamente toda la población de la Ribera, en especial los descargadores del muelle, llamados bastaixos, que llevaban, cargadas a la espalda, una a una, las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia, desde las playas, donde estaban los barcos que las llevaban a Barcelona, hasta la misma plaza del Born. La puerta principal de la iglesia homenajea a los bastaixos que ayudaron a construirla. 

En contraposición a la catedral, que por esas mismas fechas también se estaba construyendo, y que estaba asociada a la monarquía, a la nobleza y al alto clero, Santa Maria del Mar pertenecía a los feligreses del barrio, únicos responsables materiales de su construcción. Durante sus casi setecientos años de historia, Santa Maria del Mar ha sufrido numerosos episodios que la han puesto en peligro. El terremoto de 1428 causó el derrumbe del rosetón provocando algunas muertes por la caída de las piedras, pero una de las derrotas más importantes tuvo lugar cuando la mayoría de las imágenes y el altar barroco, añadidos durante los siglos siguientes, fueron quemados en agosto de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española, durante un incendio provocado por un grupo de anarquistas. 

La Catedral de Barcelona | Ralf Roletschek

Entre los siglos XIII y XV, más o menos en la misma época que se construía Santa Maria del Mar, también se construía la catedral de la Santa Creu y Santa Eulàlia, sede del arzobispado de Barcelona. Se construyó en el mismo lugar donde había habido una iglesia románica, y aún antes, una paleocristiana. La dedicación del templo a la Santa Creu, muy poco habitual, es una de las más antiguas del mundo cristiano y probablemente se remonta a mediados del siglo VII. La veneración de Santa Eulàlia, copatrona de la ciudad, se conoce desde 877, cuando el obispo Frodoí encontró sus restos cerca de Santa María de las Arenas y los trasladó solemnemente a la catedral. El edificio está formado por tres naves góticas de la misma altura, que desde el falso crucero las naves circulares se unen en girola, pasando por detrás del presbiterio y formando un arco semicircular, donde se alojan nueve capillas; por encima de estas capillas hay grandes vidrieras y un falso triforio desde donde se pueden ver las claves de bóveda, a una distancia de unos tres metros. La fachada y el cimborrio, de estilo neogótico, son modernos, de los siglos XIX y XX. 

Santa Eulàlia, una joven mártir cristiana del siglo IV, está considerada la patrona original de la ciudad. Según la leyenda, fue torturada y ejecutada por los romanos por su fe, y su historia inspiró una intensa devoción durante siglos, especialmente entre las clases populares. Sin embargo, en el siglo XVII, la influencia de la Virgen de la Mercè creció notablemente, hasta ser declarada copatrona de Barcelona en 1687 después de que, según la tradición, intercediera para liberar la ciudad de una plaga de langostas. Esta devoción fue impulsada por las autoridades eclesiásticas y políticas, dado que la Mercè estaba asociada con la orden religiosa de los Mercedarios, más alineada con los intereses del poder. Con el tiempo, Mercè fue ganando protagonismo, especialmente con la creación de la Fiesta Mayor en su honor en 1871, convirtiéndose en la patrona principal. Sin embargo, Santa Eulàlia sigue siendo venerada, y su nombre se asocia todavía con la tradición y el espíritu de resistencia popular. La dualidad entre ambas figuras perdura como reflejo de la rica historia barcelonesa.

La basílica de la Mercè

La Basílica de la Virgen de la Mercè, patrona de la ciudad, es una iglesia de estilo barroco en la Plaza de la Mercè del Barrio Gótico de Barcelona. Fue construida entre 1765 y 1775 bajo la dirección del arquitecto Josep Mas i Dordal en sustitución de un templo gótico. La Orden de la Mercè se fundó en Barcelona en 1218, gracias al impulso de Pere Nolasc y Ramón de Peñafort y el apoyo de Jaume I. Inicialmente era una cofradía que se cuidaba del Hospital de Santa Eulàlia y del rescate de cautivos, con una organización cercana a una orden militar. Gracias a la intervención del obispo de Barcelona, Berenguer de Palou, el papa Gregorio IX la aprobó como orden religiosa en 1235. Parece que el propio Pere Nolasc adquirió en 1232 unos terrenos que habían sido anteriormente propiedad de Jaume I, situados entre la ciudad vieja y el mar. Entre 1249 y 1267 se levantó la primera iglesia de la Orden Mercedaria, dedicada a la Virgen, precursora de la actual. Con el tiempo, la popularidad y devoción a la Virgen había crecido mucho, lo que condicionó la ampliación del templo. Por último, la comunidad mercedaria acordó derrocar la iglesia medieval y construir el templo actual. 


El Palacio Episcopal

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