
El Gran Hotel Internacional
El desarrollo hotelero en Barcelona entre finales del siglo XIX y principios del XX estuvo íntimamente ligado al proceso de modernización urbana, al auge del turismo y a la celebración de eventos internacionales como las Exposiciones Universales de 1888 y 1929. Estos eventos marcaron hitos clave en la transformación de la ciudad, impulsando la construcción de infraestructuras y establecimientos de alojamiento que respondieran a las demandas crecientes de visitantes nacionales e internacionales. Uno de estos establecimientos fue el Gran Hotel Internacional (1888), construido específicamente para la Exposición Universal, en el Paseo de Colón, en tan sólo en 53 días, y diseñado por Lluís Domènech i Montaner, con una capacidad para 2.000 huéspedes. Desgraciadamente, fue derribado después del evento, y no tenemos ningún vestigio. Con motivo de la Exposición Universal algunos establecimientos ganaron notoriedad, mientras que nuevos alojamientos de lujo empezaron a surgir en el corazón de la ciudad.

Hotel Cuatro Naciones
En la parte baja de la Rambla se encuentra el establecimiento que ostenta el título de hotel más antiguo de la ciudad, el Hotel Cuatro Naciones, ya que allí, en 1717, la familia Giuppini inauguró una casa de comidas. El edificio actual data del año 1849 y en la entrada hay una escalera que es de 1865. Con motivo de la Exposición Universal de 1888, el hotel pasó a llamarse Grand Hotel et Quatre Nations y en 1906 se hizo una profunda reforma. En 1929 vivió una gran crisis y cambió de nombre, para recuperarlo en 1942, aunque había perdido parte del edificio. Hoy es un hotel familiar que ocupa una cuarta parte del establecimiento original, pero que todavía conserva algunos elementos que le hacen singular, como las imponentes figuras de dragones de hierro de la entrada. El ahora modesto Hotel Cuatro Naciones de Barcelona fue uno de los más lujosos de la ciudad y ha recibido a ilustres huéspedes que van desde Stendhal hasta Pirandello, Buffalo Bill y Einstein. También se explica que en su estancia en Barcelona, Chopin cogió la tuberculosis y los propietarios del hotel quemaron las camas y la ropa de cama donde había estado y se la hicieron pagar.

Ubicado también en La Rambla, el Hotel Continental, fundado en 1826, conserva el encanto del siglo XIX con una decoración clásica y acogedora. Contaba con un café restaurante que fue punto de encuentro de artistas modernistas como Ramon Casas, de escritores como Josep Maria de Sagarra o de los políticos de referencia del momento. Durante la Guerra Civil, fue colectivizado y fue sede del Gobierno de la Generalitat. A pesar de las modernizaciones necesarias, el hotel ha mantenido muchos de los elementos originales que le dan un aire auténtico y único. Además, su salón principal y su terraza son espacios que evocan la atmósfera de la época en la que Barcelona empezaba a ser un punto de atracción turística internacional.

El Hotel Oriente es uno de los más antiguos de Barcelona. Originalmente un convento, fue adaptado como fonda en 1842, para atender a la creciente demanda de viajeros durante el auge del comercio y la industrialización. Su céntrica ubicación y su reputación como alojamiento de calidad le convirtieron en un punto de referencia en el siglo XIX. En 1882, el edificio fue reformado según un proyecto firmado por Eduard Fontserè. A finales del siglo XIX, comenzó una etapa de renovación arquitectónica, incorporando detalles modernistas que le alinearon con la estética de la época. El claustro fue convertido en lo que hoy se conoce como Salón Condal, un espacio ricamente ornamentado. En 1929, la fachada fue reestructurada mediante la construcción de la falsa galería de arcos de madera adosados al entresuelo y la planta baja. Durante la Guerra Civil Española, el hotel fue colectivizado y reconvertido en hospital militar y banco de sangre. La última bomba fascista caída sobre Barcelona detonó sobre el hotel, que sufrió graves desperfectos. El entonces propietario Josep Gaspart hizo reconstruir el ala afectada y, tras recuperar el mobiliario (que había sido requisado) reabrió las puertas del establecimiento. A lo largo de los años y por sus habitaciones han pasado celebridades como Ava Gardner, Orson Welles o Maria Callas. Hoy en día está protegido como Bien Cultural de Interés Local.
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El Hotel España es uno de los más emblemáticos de Barcelona, cuya historia se remonta a 1859, cuando fue inaugurado como Fonda de España. Situado en el Raval, a pocos pasos de La Rambla, este edificio es un tesoro del modernismo catalán gracias a la reforma encargada al arquitecto Lluís Domènech i Montaner, a principios del siglo XX. Las paredes del restaurante están decoradas con impresionantes mosaicos de cerámica, mientras que la chimenea, obra del escultor Eusebi Arnau, es una pieza maestra. El hotel también cuenta con trabajos de alabastro y frescos que han sido restaurados cuidadosamente para preservar su patrimonio. Durante décadas, el Hotel España ha sido un punto de encuentro para intelectuales, artistas y viajeros que buscaban una experiencia única en la ciudad.

El Hotel Colón, situado frente a la Catedral de Barcelona, es un icono del Barrio Gótico. Se inauguró el 20 de octubre de 1902 y ofrecía 57 habitaciones equipadas con el confort más moderno. Al final de la República y durante la Guerra Civil se convirtió, por su ubicación estratégica, en un sitio emblemático por la política y la resistencia. De hecho, fue la sede del PSUC, que también lo utilizó como lugar de reuniones durante la Transición. Derribado en los años 50, fue nuevamente inaugurado en 1951, conservando su imagen arquitectónica. El edificio destaca por su sobriedad arquitectónica y su decoración clásica, que transmite un aire de elegancia atemporal.
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El Hotel Regina, fundado en 1917, conserva una marquesina original, un buen ejemplo de las artes decorativas modernistas. La estructura es de hierro forjado y vidrio emplomado, y remate con decoración de temática naturalista. Todo el conjunto está cubierto con una bóveda de cristal translúcido. Las vidrieras polícromas nos muestran, por un lado, la fecha de fundación y, por otro, las dos iniciales FR que son las de su primer propietario, Francisco Recasens. Llegó a disponer de más de 200 habitaciones y dispuso de ascensor desde sus inicios, además de ser pionero a la hora de ofrecer habitaciones con cuarto de baño. Con la crisis posterior a la Exposición de 1929, redujo el número de habitaciones y durante la guerra se reconvirtió en hospital. Terminado el conflicto, fue necesaria una profunda reforma para reabrir puertas.

Situado en el prestigioso Paseo de Gracia, el Hotel Majestic es un referente del lujo y la historia en Barcelona. Fundado en 1918, este hotel es conocido por su elegancia clásica y su arquitectura neoclásica, que encaja perfectamente con los edificios modernistas que le rodean, como la Casa Batlló y La Pedrera. A lo largo de su historia, el Hotel Majestic ha acogido a personalidades de renombre, incluidos políticos, artistas y miembros de la realeza. Además de su reputación como lugar de alojamiento de lujo, Majestic es famoso por su compromiso con el arte y la cultura. En su interior, se pueden encontrar obras de arte de renombre que contribuyen al ambiente exclusivo del hotel. Su terraza con vistas al Paseo de Gracia y la Sagrada Familia es una de las más populares de la ciudad.

Inaugurado en 1919, el Hotel Ritz, ahora conocido como Hotel Palace, es un símbolo de la elegancia y el glamour de Barcelona. Durante la Exposición Internacional de 1929, fue un centro neurálgico para los visitantes distinguidos. El hotel ha sido un punto de encuentro para celebridades, políticos y artistas, incluyendo a Salvador Dalí, que fue un cliente asiduo. El hotel destaca por su arquitectura neoclásica y su interior opulento, con salas decoradas con mármol, lámparas de araña y frescos. Aunque ha sufrido diversas reformas, El Palace ha mantenido su esencia original, convirtiéndose en uno de los espacios más icónicos de la ciudad.
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Situado en la cima del Tibidabo, el Gran Hotel La Florida es uno de los hoteles más emblemáticos de Barcelona, cuya historia se remonta a 1925. Inicialmente concebido como un lugar de retiro y lujo, el hotel ofrecía a sus huéspedes unas vistas espectaculares de la ciudad y el mar Mediterráneo. Durante la Guerra Civil Española, el edificio fue utilizado como hospital, pero después de la guerra recuperó su función original. El hotel cayó en desuso durante la segunda mitad del siglo XX hasta su restauración y reabierto en 2001 como uno de los establecimientos más exclusivos de Barcelona.
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