
El anuncio del callicida Sales Gras, en la plaza de la Vila de Gràcia, es un buen ejemplo de arqueología publicitaria, y en concreto, de la publicidad que hacían las farmacias de los específicos que elaboraban. Parece que el dibujo es de principios de la década de 1920. Originariamente era en catalán, pero obligaron a traducirlo después de la guerra civil. El panel lleva una leyenda muy práctica: "Quitan el dolor y la inflamación y el cansancio de los pies". En la parte inferior del rótulo figura el precio del producto, que se ofrecía con tres tarifas: el que servía para dos baños, costaba 5 pesetas, el de cinco baños, 12 pesetas, y el de diez baños, 20 pesetas. Desde mediados del siglo XIX esta tienda de la plaza ha estado ocupada por una farmacia. El primer titular fue el farmacéutico Albet. En 1922 pasó a manos de Joan Gras, que empezó a elaborar el producto en el laboratorio de la trastienda, como hacían la mayoría de las farmacias antes de la aparición masiva de los específicos industriales, que se introdujeron en el mercado a partir de los años cincuenta. Pese a la invasión de las grandes multinacionales, los Gras, padre e hijo, siguieron haciendo su callicida hasta mediados de los años setenta.
Barcelona es una ciudad con una rica tradición farmacéutica y algunas de sus farmacias históricas se mantienen como testigos del pasado, combinando valor patrimonial, arquitectura singular y una conexión viva con la historia de la ciudad. Estas farmacias no sólo eran lugares en los que se dispensaban medicamentos, sino que también eran centros de conocimiento e innovación en un momento en que la farmacología empezaba a desarrollarse como ciencia. Hoy muchas de ellas se han convertido en espacios patrimoniales y turísticos, ofreciendo una oportunidad única para descubrir la historia de la ciudad a través de su tradición farmacéutica. La mayoría están protegidas como Bienes Culturales de Interés Local, y están distribuidas por todo el Eixample.

La Farmacia Pradell es la farmacia más antigua de Barcelona, como apunta la fecha que aparece sobre la puerta de entrada “Fundada en 1561”. La tradición oral refiere que la farmacia Pradell se inauguró en el barrio de la Ribera, pero en el momento de la destrucción de una parte de este barrio, tras la derrota de 1714, el boticario se trasladó a la calle de Sant Pere Més Baix. En 1894, el nuevo propietario de la farmacia, decidió realizar reformas y decorarla al estilo modernista. El elemento a destacar es el vitral de entrada que lleva la firma de su artífice: J. Aspinagosa. Tanto el tirador de la puerta como las escuadras que soportan los escaparates están hechos de hierro forjado trabajado con líneas curvas que representan una delicada decoración floral. Pero lo que más destaca del exterior son las vidrieras emplomadas policromadas de los escaparates y del montante de la puerta. También despunta la lámpara del interior, galardonada con el primer premio de diseño en la Exposición Internacional de 1929.

La Farmacia Agramonte, conocida como "de la Llana", está situada en el número 11 de la plaza de la Llana de Barcelona. Considerado como uno de los negocios más antiguos de la ciudad, desde hace más de 300 años ha mantenido la misma actividad a través de múltiples familias de farmacéuticos. La tienda está documentada desde el año 1710 y tuvo mayor notoriedad cuando Josep Cases, un prestigioso farmacéutico, inventó la “solución Casis”, una bebida para enfermedades y dolores. El negocio conserva la decoración modernista desde 1910 y está catalogada como Bien Cultural de Interés Local.
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La Farmacia Nadal (1850), situada en el número 121 de La Rambla, destaca por su impresionante decoración modernista, con vidrieras, mosaicos y mobiliario de época. Aún conserva utensilios antiguos como morteros, balanzas y botes cerámicos que transportan a los visitantes a la época en que los farmacéuticos preparaban las fórmulas a mano..
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Los orígenes de la Farmacia del Carmen se remontan a 1883, momento en el que Eduard Casellas abrió el establecimiento. Se desconoce el momento del traspaso de la titularidad a Josep Tarrés, que tiene las iniciales talladas en piedra en el chaflán. Hoy en día el comercio sigue en manos de la misma familia. La farmacia se sometió a una reforma en 1914, momento en el que el establecimiento pasó a un estilo modernista. Destacan los paneles con mosaicos de flores o con el nombre de la tienda y también los relieves moldurados de piedra, uno de ellos con las iniciales del propietario. El arquitecto del edificio fue Josep Puig i Cadafalch..

Fundada en 1896, la Farmacia Guinart conserva prácticamente intactos sus elementos modernistas. Fundada por Anselm Guinart y González, el establecimiento está situado en el número 306 de la calle Gran de Sant Andreu. En la fachada puede observarse el trabajo de hierro forjado con formas onduladas como motivo decorativo en los extremos y cubriendo la propia madera de las puertas. En la actualidad estas puertas son de madera pero en origen su parte interior era de mármol. En letras azules sobre fondo amarillo, el local Guinart cuenta con unos mostradores de cerámica esmaltada que son una copia de los originales, realizados hace 125 años por el obrador Xumetra..

La Farmacia Santa Caterina se fundó de la mano de Josep Maria Vallès Peix y aparece mencionada desde el año 1896. La decoración original modernista fue un encargo de Vallès y el establecimiento está situado en la calle Carders 3. El comercio conserva la decoración original: techo de mármol, armarios cerrados por estanterías y una lámpara de tulipanes de estilo. El negocio quedó muy dañado durante la Guardia Civil, ya que originalmente disponía de tres paneles de ebanistería ornamentada enmarcada con aberturas. El local cuenta con servicios farmacéuticos habituales y una pequeña exposición de artículos farmacéuticos del siglo XIX.

La Farmacia Sanchis, también conocida como Farmacia Tanganelli-Sanchís, es un establecimiento situado entre la rambla de Catalunya y la calle de Rosselló, en el Eixample de Barcelona. El edificio está fechado en 1898 y el fundador fue Frederic Vallet i Xiró. Posteriormente la farmacia ha pertenecido a distintos miembros de la misma familia y la última propietaria es la farmacéutica María de Mar Sanchis Foret, de la que el local ha tomado el nuevo nombre. El establecimiento está iluminado por una antigua lámpara de hierro forjado y el tirador de la puerta de entrada tiene forma de serpiente retorcida. Lo relevante es su decoración interior con vitrinas de madera y elementos de decoración modernista de inspiración gótica.

La Farmacia Viladot, ubicada en la Ronda de Sant Pere 40, es otro ejemplo del modernismo farmacéutico barcelonés. Con una elegante fachada y una decoración interior que mezcla mármol y madera, representa el espíritu de la época en que fue fundada, a finales del siglo XIX.

La Farmacia Madroñal es una obra modernista situada en la calle Comte Borrell. El comercio conserva la mayor parte de la decoración original de la tienda, fechada en 1901 y proyectada por el maestro de obras José Pérez Terraza para el doctor Antoni Sanbatés Lacot. En el interior del establecimiento se conserva casi en su totalidad la decoración modernista de inspiración gótica original. En el techo destacan los escudos de las cuatro provincias catalanas en torno a una copa de Higía, símbolo de la farmacia.

La Farmacia Casaus entró en funcionamiento en 1901, conservando la decoración inicial tanto en el exterior de su fachada como en el interior. El comercio cuenta con dos aberturas de acceso y ambas son de madera con guirnaldas sencillas. Dentro del negocio se conservan el mostrador y las vitrinas, aunque los propietarios han adoptado las necesidades modernas en el establecimiento..

La Farmacia Bolós —antigua Novellas— está situada en el número 77 de la Rambla de Catalunya. Su primer propietario fue el farmacéutico Antoni Novellas y encargó su decoración en 1902 al arquitecto Antoni de Falguera, vendiéndola a la familia Bolós en 1927. El arquitecto del establecimiento fue José Doménech Estapá y la decoración es de estilo modernista. Dentro del local se conservan las vitrinas, el mostrador de caoba, las pinturas murales en los techos y las vidrieras modernistas de la época original. Durante la Guerra Civil la farmacia estuvo abierta y los propietarios de entonces se vieron obligados a vivir en una pensión ubicada en el mismo edificio.

La Farmacia Enrich, fundada en 1902, lleva más de 100 años abierta en Barcelona. Situada en el número 83 de la calle Muntaner, en la puerta de acceso el hierro es el elemento básico que enmarca geométricamente las diferentes vidrieras. Los tiradores de las puertas del negocio de la capital catalana tienen forma de rama, hierro forjado y dos motivos farmacéuticos grabados al ácido en los cristales laterales. En el interior de la farmacia se conserva el escaparate de madera con motivos florales en las esquinas.
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Datada de 1905, de la Farmacia Aguilar, anteriormente conocida como farmacia Nordbeck, por el nombre de su propietario, destacan los paneles de madera y las vidrieras que figuran en la fachada. El centenario local está situado en la calle Ausiàs March número 31 y son dignos de atención la decoración floral de la fachada y el hierro forjado, además de las vidrieras de colores. En el interior del comercio también se conserva el mobiliario original, con la preeminencia de las líneas onduladas y motivos florales, principalmente en el mostrador.
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La Farmacia Ferrer Argelaguet es una obra modernista del año 1906, situada entre los números 74 y 78 de Roger de Llúria y proyectada por el maestro de obras Ignasi Reventós. El comercio dispone de dos aberturas a pie de calle y son de madera de roble decorada con motivos florales y cristales rotulados con ácido con el nombre del fundador: el dr. Robert. El interior de la farmacia conserva elementos de la decoración modernista original, como el mostrador, las vitrinas en las paredes y los muebles..

En la planta baja del edificio de la calle Villaroel 53, formada por tres casas, proyectadas de forma unitaria por el arquitecto Antoni Millàs i Figuerola, está situada la farmacia modernista considerada la más grande de Barcelona. Inaugurada en 1902, su fachada consta de 18 metros de largo y seis aberturas en la calle. En estas aberturas podemos ver la línea curva cortada en la madera, característica del modernismo, con bajorrelieves de decoración vegetal. En la parte superior de las puertas y escaparates hay unas vidrieras de diferentes colores que forman unas guirnaldas florales. En la puerta de entrada destaca un cristal grabado al ácido con la leyenda «Farmacia» enmarcada con decoraciones florales y vegetales y también encontramos un asidero de metal retorcido consigo mismo. El interior es una zona amplia que recorre la forma del chaflán donde destaca el conjunto de armarios de madera, con las líneas curvas, pintadas del mismo color que las maderas de la fachada. Frente a la entrada encontramos el mostrador de madera de color marrón con bajos y altos relieves de elementos florales.
