Edificios singulares convertidos en museos

Can Framis

Can Framis es un antiguo edificio industrial situado en el barrio de Poblenou de Barcelona, hoy transformado en un museo de arte contemporáneo. Construido en el siglo XIX, formaba parte de una fábrica textil típica de la época en esta zona, conocida como el Manchester catalán. Su estructura de ladrillo visto y la sobriedad del diseño industrial son testigos de la arquitectura funcional de ese tiempo. En 2009, la Fundació Vila Casas rehabilitó el edificio para convertirlo en un museo dedicado exclusivamente a la pintura contemporánea catalana. El proyecto de remodelación, liderado por el arquitecto Jordi Badia, mantuvo la esencia industrial del edificio, integrando elementos modernos y minimalistas que resaltan el espacio y las obras expuestas. El entorno tranquilo, con un jardín escultórico en el exterior, hace de la visita una experiencia cultural enriquecedora, combinando arte, historia y arquitectura en un solo espacio. Como el museo de Can Framis, muchos otros edificios históricos de la ciudad han sido rehabilitados como museos y espacios expositivos..

“ Los museos no son para el pasado, son para el futuro
Thomas P. Campbell


El Palau Nacional, situado en Montjuïc, es uno de los edificios más icónicos de Barcelona, construido para la Exposición Internacional de 1929. Con un estilo clasicista y monumental, el palacio destaca por su majestuosidad y espectaculares vistas de la ciudad desde su emplazamiento. En 1934, el edificio se convirtió en la sede del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), que alberga una excepcional colección de arte catalán desde el románico hasta el modernismo. Además de ser un espacio cultural, el edificio se ha consolidado como símbolo de la ciudad. Recientemente, se han realizado reformas para modernizar las instalaciones, manteniendo la esencia histórica del palacio. Su combinación de arte, historia y arquitectura monumental le convierte en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. 


El Museo Picasso ocupa varios palacios medievales en la calle Montcada, en el corazón del barrio del Born. Estos edificios, construidos entre los siglos XIII y XV, son destacados ejemplos de la arquitectura gótica civil catalana. Los palacios, como el Palau Aguilar y el Palau Baró de Castellet, han sido restaurados para adaptarlos a las necesidades del museo, manteniendo sus elementos arquitectónicos originales, como los patios centrales y las escaleras góticas. Inaugurado en 1963, el Museo Picasso es un homenaje a la relación del artista con Barcelona, ciudad en la que pasó una parte crucial de su formación. La colección incluye más de 4.000 obras que recorren su trayectoria artística, desde sus inicios académicos hasta sus primeras exploraciones vanguardistas. 


El Museo Frederic Marès está situado en el antiguo Palacio Real Mayor, en el barrio Gòtic. Este edificio, que fue la residencia de los condes de Barcelona durante la Edad Media, es un ejemplo de arquitectura gótica catalana. El museo fue inaugurado en 1948 para albergar la colección personal de Frederic Marès, un escultor y coleccionista apasionado de arte y objetos históricos. El museo cuenta con una extensa colección de esculturas, desde piezas romanas hasta el siglo XIX, con especial atención a la escultura religiosa catalana. También incluye una sorprendente colección de objetos cotidianos y curiosidades que reflejan la vida y las costumbres de épocas pasadas. El patio central y las salas góticas del palacio contribuyen al ambiente único del museo. La combinación entre el edificio histórico y la diversidad de las colecciones hacen del Museo Frederic Marès una joya cultural poco conocida. 


El Museo Tàpies abrió, como Fundació Antoni Tàpies, en junio de 1990 en la sede de la antigua Editorial Montaner y Simón, obra del arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner, restaurada y acondicionada por los arquitectos Roser Amadó y Lluís Domènech Girbau. Construido entre 1880 y 1882, en una fase temprana del desarrollo del modernismo catalán, este edificio fue el primero del Eixample que integraba la tipología y la tecnología industrial, que combina el ladrillo visto y el hierro, en el tejido del centro urbano. La Editorial Montaner y Simón junto con la casa Vicens de Antoni Gaudí es uno de los pocos ejemplos que quedan de una manera de construir hoy desaparecida y ejemplifica también el paso de una arquitectura ecléctica propia del siglo XIX a un estilo nuevo, el modernismo. Lluís Domènech Montaner y Antoni Gaudí sentaron las bases arquitectónicas que definirían dos vías de desarrollo diferentes: Gaudí encarnaba una corriente «expresionista», mientras que Domènech i Montaner se inclinaba hacia el racionalismo. La fachada de este edificio combina influencias estilísticas clásicas, visibles en la puerta del centro y en los dos cuerpos laterales simétricos, y musulmanas, como la utilización del ladrillo sin pulir, los elementos de tipo mozárabe y la composición geométrica arabesca. 

Fundació Joan Miró

La Fundació Joan Miró es uno de los principales centros culturales de la ciudad, dedicada a preservar y difundir la obra de Joan Miró. Inaugurada en 1975 en el parque de Montjuïc, su sede es un edificio modernista diseñado por el arquitecto Josep Lluís Sert, amigo cercano de Miró, que combina a la perfección arte y arquitectura. La fundación alberga una extensa colección de obras de Miró, incluyendo pinturas, esculturas, dibujos y textiles, que permiten explorar las distintas etapas y estilos de su carrera. Además de la obra permanente, la fundación acoge exposiciones temporales de arte contemporáneo, fomentando el diálogo entre la creación de Miró y el arte actual. 


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