
El Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona | Vicente Zambrano
Durante la edad media, mientras Barcelona prosperaba gracias al comercio y la actividad de sus habitantes, también se consolidaban las instituciones que gobernaban la ciudad. Este proceso dejó una impronta arquitectónica que aún hoy define el corazón del casco histórico. En 1249, Jaime I estableció el régimen municipal que daría lugar al Consell de Cent, que con el tiempo asumió amplias competencias en el gobierno de la ciudad. La necesidad de una sede propia se hizo realidad en el siglo XIV con la Casa de la Ciudad, el actual Ayuntamiento. En 1373 se inauguró el Saló de Cent, destinado a las reuniones de los consejeros.
La arquitectura de la Casa de la Ciudad expresaba la creciente importancia del poder municipal. La fachada gótica de la calle de la Ciutat, construida en el siglo XV, contrasta con la fachada principal actual, de carácter neoclásico, construida entre 1832 y 1844. En su interior, el Saló de Cent conserva la estructura de una gran sala rectangular cubierta con arcos diafragmáticos y envigado de madera. El espacio fue concebido para albergar las reuniones del Consell y se convirtió en uno de los principales símbolos del poder ciudadano.
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El Ayuntamiento de Barcelona en la Plaza de Sant Jaume
La plaza de Sant Jaume es el escenario en el que se encuentran las dos grandes instituciones políticas de la Cataluña medieval y moderna: el Ayuntamiento y la Generalitat. El espacio ocupa el área del foro de la Barcino romana y, a lo largo de los siglos, ha mantenido su función como centro de la vida política y ciudadana. Ambas instituciones están representadas por edificios que resumen esta continuidad histórica: por un lado, la Casa de la Ciudad; por otro, el Palacio de la Generalitat, construido a partir de una casa adquirida en 1400 y ampliado durante el siglo XV bajo la dirección de Marc Safont.

El Palau de la Generalitat
El Palau de la Generalitat es un ejemplo excepcional de transformación progresiva del tejido urbano medieval. La Diputación del General fue adquiriendo casas y edificios vecinos para ampliar su sede hasta convertirlos en un único conjunto arquitectónico. El núcleo gótico conserva elementos como el Pati Gòtic y la capilla de Sant Jordi, mientras que durante los siglos XVI y XVII el palacio se amplió con nuevos espacios y una fachada renacentista orientada a la plaza de Sant Jaume. El edificio muestra así cómo las instituciones crecieron al tiempo que la ciudad, adaptando y transformando la arquitectura existente según las nuevas necesidades.

El Pati dels Tarongers es uno de los espacios más emblemáticos del Palau de la Generalitat. Se creó durante la primera gran ampliación del palacio, iniciada en 1526, y se fue configurando a lo largo del siglo XVI. Los primeros naranjos se plantaron en 1534, siguiendo una tradición habitual en las casas acomodadas de la época. Las galerías que le rodean combinan elementos góticos y renacentistas y dan al patio una gran unidad arquitectónica. En el centro hay una fuente coronada por una escultura de Sant Jordi, obra de Frederic Galcerà de 1926. Actualmente, el patio conserva 24 naranjos y acoge esculturas de presidentes de la Generalitat y de la Mancomunitat.

